Decía Víctor Manuel que, igual que pagamos los langostinos, deberíamos pagar por la música. Y creo que tiene razón.

Langostinos El ejemplo de los langostinos, además, es bueno. Cualquiera puede comprar langostinos. Una vez comprados, puede congelarlos, cocinarlos, regalarlos, compartirlos. Lo único que no puede hacer es venderlos; para esto necesita un permiso especial.

Con la música ocurre algo parecido. Cuando alguien compra un CD, puede guardarlo, escucharlo, regalarlo o compartirlo. Lo único que no puede hacer es venderlo.

El problema con la música, los impuestos y la SGAE, radica en la diferencia entre un CD y los langostinos. Compartir los langostinos significa que sentamos a unos amigos a la mesa y nos comemos los bichos, con gran placer para todos. Al final de la pitanza, los langostinos han desaparecido. Sin embargo, cuando compartimos nuestro CD, sentamos a unos colegas en el salón, disfrutamos de la música y, al final de la tarde, los "langostinos" están listos para volver a empezar.

Esto es un problema. Imaginaros que, una vez comprados, tuviéramos langostinos para toda la vida; en cuanto nos apetezca, zas, pitanza, y al día siguiente frescos, como el primer día, listos para volver a comer. Sin duda esto arruinaría a los vendedores de langostinos. Afortunadamente, la industria de la música sobrevive porque cada nuevo "langostino" que saca al mercado sabe, si no mejor, sí distinto al "langostino" anterior, y así es que muchos siguen comprando música, aunque sólo sea por probar algo nuevo y diferente.

Cd mario ghecea Existe un problema añadido, y es la posibilidad de copiar los CDs que compramos. Imagináos que no sólo pudiéramos compartir nuestros langostinos, sin que su cantidad o frescura se viera mermada, sino que pudiéramos reproducirlos y regalar una docena de langostinos a un colega, sin que ello afectase a los nuestros. El acabose. Esto es exactamente lo que ocurre con la música.

La SGAE cobra ya un canon por cada aparato grabador de CDs y por cada CD virgen, en previsión de que puedan ser usados para copiar material protegido por derechos de autor. Así, cada vez que copiamos música, estamos ya pagando por ello a la sociedad general de autores. De hecho, aunque copiemos nuestras propias fotografías o un archivo de texto que acabamos de escribir, pagamos también a la sociedad general de autores, pero este es otro tema.

Jueves-sgae En cualquier caso, las peculiares características del "producto musical" han motivado peculiares normas impositivas, para proteger los derechos de autor. Por ejemplo, cualquier reproducción musical que implique un beneficio económico para el que la reproduce, debe pagar un canon. Cuando una radio emite una canción, debe pagar un canon por hacerlo. Obviamente, cuando permitimos que un amigo escuche nuestra música, no es necesario pagar dicho canon, al menos por ahora. Pero, ¿qué ocurre si, en una peluquería, al dueño se le ocurre encender la radio? ¿O en un taxi? En este caso, tanto el peluquero como el taxista, deben pagar un canon. Es en serio; la SGAE impone un canon a cualquier establecimiento, sea bar o peluquería, que haga público material protegido por derechos de autor, como reproducir un CD, escuchar la radio o encender el televisor. Efectivamente, el bar de viejos de la esquina también debe pagar un canon a la SGAE si quiere que sus contertulios vean la tele; las cuñas publicitarias, entre otros, tienen música, y ésta está protegida por derechos de autor.

Creo que existe un celo excesivo, incluso irracional, en la pretendida defensa de los derechos de autor. Más aún cuando la SGAE, o cualquier intermediario impositivo, es incapaz de pagar, de forma eficaz, a los autores correspondientes. Por poner un ejemplo, nuestra peluquera de turno disfruta escuchando la música de Bikini, un grupo fantástico pero minoritario. El canon que ella paga a la SGAE jamás llegará a Bikini. Punto. Es imposible que la SGAE sea capaz de controlar qué escucha la peluquera. Su dinero acabará, muy probablemente, en el bolsillo de Bisbal, que encabeza las listas de éxitos, y que, por tanto, la SGAE calcula que es lo que debe escuchar nuestra peluquera.

El sistema impositivo sobre la música se ha vuelto paranoico. Y no es para menos. Una cosa es que un sujeto le pase la música que escucha a sus colegas (cinco, diez), que la copie y la regale. Esto es asumible; la industria calcula que cada colega en un grupo reducido comprará entre cinco o diez CDs al año, y que, intercambiándolos, escuchará treinta, cincuenta. Con el advenimiento de internet, un sujeto no tiene cinco o diez colegas con los que puede intercambiar música; tiene quinientos mil, un millón. La cantidad de música que un sujeto puede obtener así supera con creces la que podrá escuchar, en toda su vida. La venta de CDs, necesariamente, se reduce de forma drástica.

Copiar música, ahora mismo, no es ilegal. El intercambio masivo de información digital, musical o escrita, es un hecho. Si de pronto descubrimos un modo de duplicar langostinos, sería un desastre (o el paraíso; todo depende del punto de vista). Podremos intentar regular, limitar o ilegalizar la utilización de los "duplicadores de langostinos", pero resultará ineficaz; antes o después la industria del langostino deberá modificarse, si quiere sobrevivir.

Pre something by mario ghecea Lo mismo ocurre con la industria musical. Tratar de limitar la posibilidad de copiar CDs no es la solución, igual que no lo es tratar de imponer un canon a cada sujeto que escucha música, cada vez que la escucha. La industria debe modificarse si quiere sobrevivir. El empaquetado de doce canciones por grupo, una vez al año o cada dos años, no se sostiene. El producto musical por el que uno paga debe modificarse. Y ya lo está haciendo; desde el pago por canción, a través de internet, hasta el revival de los macroconciertos y la música en vivo, o la vuelta de los vinilos y su regusto especial.

Es necesario que la SGAE reconsidere su postura impositiva y que centre sus esfuerzos en reconocer e identificar a los artistas a quienes debe pagar los cánones que cobra, y se convierta en mero intermediario. De otra forma, la SGAE está destinada a desaparecer, o a continuar siendo una especie de Nueva Inquisición, con hogueras e impuestos para los más y beneficios para unos pocos.

Chema Nieto

Imágenes:

CD y Monstruo, foto composiciones de Mario Ghecea

Portada de El Jueves, eljueves.es

Langostinos, de Página Web En Casa de Kristina

20 respuestas a “La SGAE: Música y Langostinos”

  1. Chemis, estoy de acuerdo con que la SGAE se está saliendo de madre pero el ejemplo de los langostinos no me gusta demasiado…me has recordado a Juan Carlos Ibarra (Ex de Extremadura) comparando los derechos de autor sobre sus canciones y los del inventor de la escoba sobre su invento…
    besitos
    PD: muy interesting Hipnológica…

  2. Grax Berta.
    El ejemplo de los langostinos es terrible. Lo sigo porque lo trae a colación Victor Manuel, para defender los derechos de autor. Y me parece interesante, por gráfico, para entender las particularidades que supone «pagar» o «cobrar» el trabajo creativo de un músico. Y porque, finalmente, creo que no es lo más adecuado tratar de pelearse contra los avances tecnológicos para preservar una forma de negocio, y el ejemplo de los langostinos, aunque ciertamente malo, sigue resultando revelador y muy gráfico.
    Y vaya, los langostinos están muy ricos, y no me dirás que, en la fotita, no están apetecibles! De todas formas, no me vendría mal algo de feedback, especialmente defendiendo la actual regulación de los derechos de autor.
    Besotes varios!!

  3. Estoy con vosotros, lo que más me gusta de todo el artículo son…. los langostinos. De la SGAE hay poco que salvar, se trata de un modelo antiguo, que con tal de ingresar dinero vale todo, cobran a la antigua por el número de repeticiones siempre estimadas de cualquier manera en todos los medios y cobran el canon, porque más vale pájaro en mano, y si no cobran más es simplemente porque no pueden. Hay un caso curioso (yo diria sorprendente) en el que la SGAE denuncia a una Asociación de Teatro por reproducir una obra de «Autor Anónimo»…….. y no pagarles a ellos. De todas formas es más fácil criticar que construir y por eso os dejo la pregunta: ¿Debería existir la SGAE y con qué modelo la renovarías?

  4. Interesante. Y gracias por el comentario. Pero antes de lanzarme a responder, me hago otras preguntas, relacionadas con el tema de la SGAE; ¿qué compramos cuando compramos un CD, o un DVD? ¿Y cuando compramos un libro?

  5. No sé si la SGAE sigue un modelo antiguo o no…yo creo que por el hecho de crear algo (música, peli…) tienes derecho a recibir un dinero, igual que se supone que un investigador recibe un dinero dentro de su sueldo por sus labores de investigación. Si esos derechos los «artistas» los tienen controlados a través de su Sociedad me parece bien pero sin pasarse. Un poquito lo que dice el otro Chema ahí arriba. Ni hacer caja cada vez que se oiga o vea una canción o una peli ni que sea todo gratis desde cero como pretenden la mitad o más de la gente que nos rodea. Estoy hasta los güevos de oir a compañeros, el otro día mismamente un grupillo de psiquiatras, llamar jetas a los cantantes por querer cobrar por sus canciones. Hay que joderse. Acaso ellos trabajan gratis? podemos discutir si a ellos les pagan lo suficiente pero llamar jetas a los «artistas» mientras se comen un churro me parece muy ofensivo. Yo, traicionando al comando colleja, me callé como una perra porque me di miedo de mi misma y no confié en mi capacidad de autocontrol.
    En cuanto a lo que estamos pagando cuando compramos un cd, dvd o un libro se supone que son derechos de autor+soporte x con sus gastos+gastos de distribución+…Que me lo bajo de internet, pues pago 1/3 y poco más. Que lo quiero con el formato, y el librito con las canciones y demás, pues me lo compro. Y si es el caso de un cd hago con él luego lo que me sale de los cojones. Como si se lo grabo a todos mis compañeros… Pues anda que no me pasé yo horas con el cassete y el rec p’arriba y p’abajo. Supongo que lo que tienen que hacer es controlar el mercado negro de otra manera…como por ejemplo el mercado «negro» de conciertos. Es imposible ir a ver en directo a los grupos medianamente conocidos. Esto no será mercado negro pero hay un primer mercado de venta de entradas y un segundo son compañías que te venden las entradas al doble de precio. Venga ya! Eso, que lo controlen ya, si es que pueden…Quique González, en su último disco, no firmó con una compañía discográfica porque quería ser él el que controlaba esto, pues así todos…y si no, a ver grupos alternativos, que tampoco está mal, oye…
    Y nada más…
    Besos mil
    Berth
    PD: Chema, el finde del 20 es muy muy muy probable que vayamos a Oviedo. Hay alguna posibilidad de vernos? es Carnaval, vais a hacer algo? hace 30 años que no me disfrazo…ciudad de rancios!!

  6. Está claro que la música hay que pagarla. Lo demás son tonterías. El follón de la SGAE tiene dos motivos; uno, el derecho a “copia privada” de material sujeto a derechos de autor. El segundo, los límites del derecho a reproducir dicho material.
    Tenemos derecho a «copia privada» (de un CD, de un libro, sin el permiso del autor), para uso propio o para pasárselo a los colegas, siempre que no haya ánimo de lucro de por medio.
    Este derecho es el motivo por el que la SGAE cobra un canon por grabador y por CD virgen; para compensar las posibles copias de material protegido, que pudieran perjudicar la «venta legal» del material original.
    Hasta aquí, no hay problema, o casi; no falta gente que se siente perjudicada por tener que pagar un canon a la SGAE por los CDs que compra para guardar sus fotos o documentos de texto propios, aunque lo cierto es que, por ahora, el valor individual (la cantidad que se paga a la SGAE por CD) es insignificante.
    El otro problema relacionado con este canon, es el destino del dinero recaudado. La SGAE no tiene ningún control sobre qué material es copiado. Lo que hace (o lo que se piensa que hace, puesto que las cuentas de la SGAE son oscuras) es distribuir dicho dinero, proporcionalmente, según las listas de ventas. Esto, que tiene cierta lógica, se demuestra poco realista; las listas de super-ventas no se corresponden con las listas de lo-más-bajado en Internet, por ejemplo.
    Respondiendo al “otro Chema”, tal vez se debería reajustar esa distribución de lo recaudado a través del canon, atendiendo a lo que realmente se copia. Esto conlleva cierto trabajo por parte de la SGAE, y ciertamente no hay un modo “realista” de valorar qué se copia (cualquier sistema tendrá problemas), pero aún así, parece mejor “algún sistema” que un “no sistema”. Y en todo caso, la SGAE debería hacer públicas sus cuentas.
    Por otro lado, internet y el intercambio de «copias privadas» pone realmente en peligro la «venta legal» de material protegido, aunque sólo sea por una cuestión de volumen. Y sin embargo, el derecho a «copia privada», a dejarle nuestro libro a un colega o a pasarle una copia de nuestro CD, sigue estando presente. Tratar de limitar este derecho a intercambio, sin ánimo de lucro, del material que compramos, no parece una solución viable ni adecuada a la «amenaza» de internet. Dotar de valor al material original, reducir su coste a precios razonables, vender canciones en vez de «grupos de canciones», sí lo es. Incluir en los vídeos opciones de lenguaje y subtítulos, comentarios del director o historias adicionales, también. En cualquier caso, parece claro que es la industria la que debe modificarse, y no los derechos de los compradores.
    En cuanto a los límites del derecho a reproducir el material que compramos, parecen exagerados. ¿Cobrar a unos niños que hacen una representación navideña de una obra de teatro? ¿Cobrar a la peluquera que pone su CD favorito mientras trabaja? ¿O al bar de viejos por tener encendida la televisión?
    Parece obvio que un DJ o una discoteca deben pagar el canon, ya que viven de la música que reproducen, esto es, hacen un uso lucrativo de la reproducción de material protegido. Tal vez sería interesante que estos profesionales actualizasen una lista con la música que reproducen, de manera que ese canon que pagan se destine a los artistas que realmente reproducen, y no a los super-ventas.
    En cuanto a los otros ejemplos, vaya, si un día se me ocurre plantarme en una esquina con una guitarra, no sería agradable que viniera la SGAE a pedirme un canon. ¿Deberían cobrarme? Tal vez si. ¿Deberían cobrar a la peluquera, o a los chavales que dan una representación, y que cobran para pagarse el viaje de estudios? Sinceramente, creo que no.
    PD. no me… el finde del 20 estaré en Madrid!

  7. Me voy a centrar en la música ya que el cine y los derechos de autor de un escritor son un capítulo aparte.
    Yo trabajaba en una empresa holandesa de distribución musical hace seis años. Los malos resultados económicos forzaron a cerrar en España, Italia, Francia y Portugal. En España nueve personas fuimos al paro. Cuento este antecedente para que conste que no sólo nos estamos jugando unos abstractos derechos de autor ¡hay vidas en peligro! En serio, hay una industria que está en pleno proceso de cambio, parece ser que ya se recauda mas vendiendo videojuegos y consolas que con el cine y la música juntos pero exigirla gratis como hacen ciertas asociaciones de internautas es una tontería, estoy una vez mas de acuerdo con las linea ideológica del «comando colleja» Y aquí nos hallamos ¿vivan las descargas libres y gratuitas? Pues no ¿viva el canon? pues tampoco como está, ya ha contado Chema los porqués y no voy a repetirlo.
    Aparte de comprar canciones sueltas hay una forma novedosa de distribuir música por internet basada en las licencias «copyleft», que se resumiría en:
    Algunos derechos están reservados (licencia Creative Commons)
    Tienes permiso legal para copiar, distribuir, ejecutar y comunicar públicamente las composiciones musicales y grabaciones sonoras, con las siguientes condiciones:
    Atribución: el autor debe aparecer debidamente acreditado
    No comercial: no puedes usar esta obra con fines comerciales
    No derivativo: la obra no puede ser alterada, transformada o ampliada
    Esta licencia debe ser incluida en cada copia.
    Si obtuviste esta música a través de una copia y encuentras valor en la misma, puedes apoyar al grupo comprando
    (para más informacion: http://www.stormymondays.com/biblioteca/).
    Me parece una buena solución para las bandas de música, al menos para las pequeñas, no creo que Alejandro Sanz (por no usar el ejemplo de Ramoncín, que ya me está dando pena el hombre)ni que las discográficas estén de acuerdo, pero los artistas se tendrían que replantear si su objetivo es dar a conocer su música y vivir de los conciertos o seguir dando de comer a las discográficas porque éstas durante años han sangrado a los artistas y los siguen sangrando (muy bueno el ejemplo de Berta con el auto-producido disco de Quique Gonzalez, pero hay cientos), manteniendo además un precio abusivo de los cedés (del cual al artista le llegan las migajas) y es curioso que parezca que el único enemigo de los autores son las descargas. Los derechos de ciertos grupos de música no les pertenecen a éstos sino a su antigua discográfica, es de locos, pero mas sería por parte de los artistas pensar que internet es su enemigo y que las discográficas les apoyan en su batalla.
    Salud

  8. Está claro. El copyleft está bien, y puede que sea una opción con futuro. Seguiremos necesitando editores, discográficas o no, que hagan por nosotros un trabajo de selección. ¿Buscas nuevos músicos en MySpace? Está jodido. Son millones. Las discográficas, además de sangrar al artista, podan. Las nuevas opciones a la hora de compartir y distribuir la música abrirán nuevos espacios de edición/selección del material y nuevos modos y motivos de cobro. Los artistas probablemente ganen control sobre lo que hacen. Bienvenido. Tal vez se podría incluso lograr regular el cobro personalizado por emisión pública de material con derechos, sin necesidad de sociedades intermediarias. O con ellas. En fin, lo que está claro es que la industria de la música necesita cambiar y está cambiando. La SGAE también, pero tal parece que en una dirección equivocada. En vez de potenciar la valoración pública de autores y editores, defienden un modelo impositivo fundamentado en una forma de industria agonizante. Lo dicho, la música hay que pagarla, y el curro de edición/selección también. Cómo, dónde y a quién es lo que está por ver. Esto se va a poner muy guapo en breve.
    Por cierto, flipé con los Stormy Mondays. Los escuché hace años en un Doctor Music. Se marcaron un acústico en un garito pa la radio y cuatro amigos. Flipante. Y cuatro días después saludé a Jorge Otero en un MacDonald’s. Je. Gracias por el link, Santi 😉

  9. Avatar de el pueblo trabajador y la buena gente
    el pueblo trabajador y la buena gente

    La sgae, teddy bautista, ramoncin y todos los que colaboran con estos ladrones deben acabar en el patibulo, destripados a manos del pueblo, si hay justicia en el mundo, asi serä.

  10. Avatar de Encuesta elecciones 2011
    Encuesta elecciones 2011

    Excelente articulo un poco curioso el tema pero bastante interesante.

  11. Es lo que tiene la SGAE, y lo peor es que nadie hace nada para solucionarlo….

  12. pues he aprendido un montón con los comentarios de los dos chemas. creo que el ejemplo de los langostinos está bien porque se adecua perfectamente al nivel hiperpedestre en el que se cuestiona en la calle el derecho de los autores de obras (intangibles, incomibles y más in-) a vivir (por qué no bien?) de su trabajo. uno de los argumentos que más me «gusta» es el que algunos esgrimen como incuestionable: «es que las ideas son de todos». jeje, lo malo es que las buenas sólo las tienen unos pocos (pero no sigo por aquí que me tildarán de elitista).
    cada año, cuando me llega el informe de cedro sobre los beneficios que me genera mi obra (de interés hiperminoritario) nunca llego al mínimo necesario ni siquiera para cobrar ese mínimo. así que se va acumulando año tras año y supongo que algún día cobraré algo. algunas de las cosas que he escrito se han llevado muchísimas horas de mi vida y de mi juventud…horas que, a diferencia de los langostinos, no volverán, nunca volveré a vivir. nunca he pensado mucho sobre cómo se podría encontrar una solución justa a esta situación, por eso, muchas gracias a los dos chemas por aportar ideas tan interesantes, tan sensatas y tan inteligentes.

  13. Gracias a ti, Luisa! Tal parece que, al menos hasta ahora, habíamos conseguido evitar aquí el tema de los libros y los escritores 😉
    Derecho a copia privada, libros digitales con DRM versus distribución de libros en PDF o similar, librerías como intermediarios necesarios versus editoriales online con venta directa o plataformas de autor, beneficios para los autores, editores, imprenta, distribuidores, libreros… Aprovecho tu comentario para rajar de CEDRO, la prima prudente de la SGAE.
    CEDRO (centro español de derechos reprográficos) es la asociación encargada de cobrar y distribuir, entre editores y escritores, el canon por copia privada (aplicado a impresoras, fotocopiadoras y escáneres) y la remuneración por préstamo, que pagan bibliotecas y similares. También recibe ingresos por copia licenciada (permisos de copia con fines educativos a centros de enseñanza y otras instituciones) y de otras entidades equivalentes del extranjero.
    El tema espinoso de CEDRO, igual que ocurre con la SGAE, está en la recaudación por copia privada. Por un lado, CEDRO se queda con un 20 por ciento de esta recaudación, para gestionar su propia estructura. Hasta este año 2011, utilizaba parte de este porcentaje para mantener una función social que consistía principalmente en ayudas asistenciales para escritores, traductores y periodistas, pero ha sido suspendida como medida de presión ante lo que la SGAE y CEDRO consideran una mala interpretación del derecho a copia privada por parte del Tribunal Europeo de Justicia. http://www.cedro.org/Files/Modificaci%C3%B3n%20Funci%C3%B3n%20Social.pdf
    El artículo 31 del RD 1/1996, de 12 de abril, dice,
    2. No necesita autorización del autor la reproducción, en cualquier soporte, de obras ya divulgadas cuando se lleve a cabo por una persona física para su uso privado a partir de obras a las que haya accedido legalmente y la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa, sin perjuicio de la compensación equitativa prevista en el artículo 25 [el artículo 25 se refiere al CANON que deben pagar impresoras, escáneres y fotocopiadoras, en el caso de copias de libros y revistas] (…)
    Por un lado, CEDRO insiste en que las fotocopias realizadas en un establecimiento público no pueden considerarse copias privadas [aunque no he conseguido descubrir en qué se basan]. El caso es que se congratulan de que la opinión pública española entienda como delito fotocopiar libros. Tal vez, y atendiendo a la legislación vigente, sería más razonable entender que las copias privadas realizadas en establecimientos públicos gravasen dichas copias, redirigiendo la remuneración directamente a los escritores/editores, titulares de los derechos de autor de las obras copiadas.
    En cualquier caso, el tema central sigue siendo el préstamo on-line y el concepto de “uso privado”. Es evidente que el “uso privado”, entendido históricamente de forma laxa como aquel dirigido al círculo íntimo, de familiares y amigos, ha adquirido dimensiones planetarias con Internet, y obliga a descubrir nuevas formas de remuneración justa para los autores.
    En fin, tanto para la música, el cine, como para los libros, se presenta un panorama de cambio interesante del modelo retributivo. Tan solo espero que dicho cambio se base en un modelo más solidario para con los creadores y no en aquel otro, postulado desde las multinacionales de la creación, que enarbolando defender derechos de autor parece buscar simplemente la coartación de los derechos de los consumidores en beneficio propio.
    [¿es cierto que, actualmente, un escritor “normal” percibe entre un 0.8 y un 1 por ciento del precio final de venta al público de “su” libro? La venta desde editoriales o desde librerías on-line de material digital, debería reducir costes drásticamente, reducir los precios de venta al público e incrementar el porcentaje para el autor. Bien planteado podría incluso estimular la venta paralela de libros en papel. Lo dicho, internet está abriendo una etapa de cambio incierta, peligrosa y fascinante]

  14. Es un tema que por el lado técnico se me escapa :(, demasiadas variables y leyes que no entiendo muy bien.
    Hace dos años estuve en el Hay Festival que CEDRO organizó en Segovia. Asistí a la sesión que dedicaron al e-book. La sensación que me quedó es que los problemas de los que hablaron (que ya no recuerdo) no me concernían como autora lo más mínimo: no hablaban de los autores, hablaban de los libreros y de los editores. Salí frustrada y con la sensación de que había perdido una hermosa mañana de septiembre, escuchando cómo terceros preparaban estrategias para vivir del trabajo creativo de otros…y, desde luego, su imaginación y creatividad brillaban por su ausencia: el «patrón», en todas sus formas, es bastante tarugo.
    No entiendo mucho, pero me parece que internet podría facilitar la relación directa entre el autor y el lector. Las editoriales no son nada claras ni en su «gestión» de los beneficios ni en la distribución de los libros. La mayoría te hacen ceder todos tus derechos y tu obra queda por completo en sus manos, a merced, a veces, de unos criterios demasiado rígidos que la ahogan, la matan, antes de que pueda empezar a «vivir». Las editoriales y las discográficas, además, deciden qué es lo que la gente debe leer y qué es lo que la gente debe escuchar, creando opinión.
    Sé de algún caso en que los de cierta editorial, una de las grandes, cayeron en su propia trampa al anunciar, como propaganda, el número de ejemplares vendido de una obra, un best-seller. Jeje, sirvió para alertar al autor, al que le decían otra cantidad, muy inferior. Tuvieron que pagarle más, claro.
    Y los de CEDRO, es verdad, antes te pagaban las gafas, independientemente de tu éxito y de tus ventas, pero creo que ya no (ni a esto he llegado, jo). Me parecía una compensación mínima.

  15. muchísimas gracias, Luisa. es un gustazo leerte.
    entre otras, supongo que minusvaloraba la capacidad de las editoriales para ocultar información sobre la gestión, distribución y/o reparto de beneficios de una obra dada. idealizo a los editores como gente que siente auténtica devoción y respeto por las obras que publican. y en el caso de editoriales que trabajan con obras de interés minoritario, la idealización es aún mayor. lo que comentas de las editoriales sobre «no ser nada claras» en la gestión de las obras, o sobre su capacidad para asumir «todos» los derechos de un libro, no hace sino sumar -con razón- a la paranoia general contra las grandes e impersonales corporaciones.
    ¿pueden los autores vender sus propias obras? ¿quieren? ¿hasta qué punto deben sacrificar el control de sus propias obras en favor de editoriales y libreros? ¿cuáles son los costos reales de edición, impresión, distribución? ¿podrían asociaciones de escritores asumir parte de las funciones de gestión de obras literarias? ¿merece la pena?

  16. creo que a los auotres les interesaría, al menos, poder vivir de sus obras. esto, en el caso del trabajo creativo, significaría que pueden dedicar todas su energía mental y creativa a la elaboración de las mismas. creo que este es el talón de aquiles de todo creador. dedicar tiempo y energía a la difusión de su propia obra es en cierto modo incompatible con la realización de la misma (esta requiere, la mayor parte de las veces la atención total del autor). un ejemplo, en el plano puramente vital, es el caso de vargas llosa. tuvo la gran suerte de encontrar en su mujer a la aliada perfecta para toda la logística que requiere la vida. gracias a ella, ha podido dedicarse solo a escribir. creo que un posible aliado para la difusión y «gestión» de la obra de los creadores podría ser un equivalente del agente literario internauta. las nuevas tecnologías creo que ofrecen muchísimas posibilidades en este sentido.
    sobre las asociaciones de escritores, conozco una editorial («la discreta») que es gestionada por un grupo de amigos, que no son profesionales del sector, pero que se dedican a múltiples actividades creativas, muchas de ellas de gran calidad. el problema es la distribución. aunque creo que no tienen problemas para editar libros, las obras que publican no consiguen hacerse suficientemente visibles. bueno, no sé, lo del «agente literario» podría ser una solución a corto plazo. supongo que el problema está en que seguramente, a la larga, dado que este controlaría la producción y distribución de la obra, podría con mucha probabilidad convertirse en el nuevo «explotador». creo que la solución a través de las asociaciones de escritores que apuntas podría conjurar este peligro, pero este siempre existirá mientras el autor necesite un intermediario, la clave estaría en articular los mecanismos necesarios para que el autor mantuviera siempre el control, en todos los sentidos, sobre su propia obra. compensaría entonces a los intermediarios? bueno, creo que habría que intentarlo. todo menos la resignación, no?
    por cierto, he insertado en mi blog la licencia de creative commons. cómo funciona exactamente?

  17. la idea básica de las Licencias Creative Commons surge del interés por compartir trabajos de investigación, educacionales y también culturales, sin perder el reconocimiento de autoría de los trabajos originales y ciertos derechos de autor. las licencias Creative Commons vienen a ser un sustituto del copyright y sus «todos los derechos reservados», que tan limitante se ha demostrado en la web.
    puedes escoger entre varios tipos, pero básicamente las licencias CC permiten el intercambio y reproducción de las obras en internet, manteniendo el reconocimiento de autor a la vez que permiten preservar la posibilidad de explotación económica de la obra exclusivamente al autor (aunque las licencias, por sí, no exploran posibles vías de explotación). CC proporciona apoyo legal y técnico en caso de incumplimiento de los términos de la licencia por terceros. que yo sepa, CC no se compromete a buscar o perseguir dichos incumplimientos, pero sí a intervenir cuando el autor los señale. en sus propios términos, «la misión de creative commons es desarrollar, apoyar y administrar la infraestructura legal y técnica que maximice la creatividad, el intercambio y la innovación digital.»
    puedes encontrar más info es su página web: http://creativecommons.org/about/
    y muchas gracias una vez más, Luisa. sí, creo, contigo, que es necesario «articular los mecanismos necesarios para que el autor mantenga el control sobre su propia obra», de forma que pueda seguir interesando o compensando a los intermediarios necesarios. se trata de un equilibrio complejo. supongo que parte del problema radica en la no equiparación de riesgos. me explico, cuando un autor llega a una editorial ofreciendo una obra terminada, el autor ya ha maximizado sus pérdidas. ya ha sacrificado su tiempo, ya ha realizado su trabajo. a partir de ahí el autor sólo puede ganar, nada, poco o mucho, pero ganar. el editor sin embargo debe apostar, y con ello aún puede perder. y de ahí que, en esta situación, el autor esté «vendido» ante el sacrificio o el riesgo que debe correr el editor. la creación de obras solicitadas por la editorial, o las apuestas compartidas, previo a la creación de la obra, permiten que el equilibrio de riesgo / esfuerzo de editorial y autor sea mayor. sin embargo estas fórmulas suelen restar libertad creativa a los autores y constreñir su capacidad. ¿cómo conseguir mayor control del autor sobre su obra cuando el riesgo económico sigue estando en el lado del editor? ¿podrían las sociedades de autores, como CEDRO, replantear la distribución de los beneficios por copia libre u otros al apoyo económico de edición de determinadas obras, que permita un mayor control a los autores? y la pregunta difícil, ¿saben los autores mejor que los editores cómo potenciar una obra? barrunto que en muchos aspectos sí, de ahí que vea como interesante que los autores consigan mayor control sobre sus obras. por ejemplo, los editores no dejan de ser «lectores profesionales», y por ende, «lectores especiales». los autores suelen ser, en cambio, lectores «reales», lo que les permitiría saber y entender mejor a su propio lector potencial. en fin, me temo que, como es habitual, tengo más preguntas que respuestas. en cualquier caso, gracias otra vez por tus sugerentes comentarios, Luisa 😉

  18. ando justísima de tiempo, pero dos anotaciones:
    1: los editores se toman muchas libertades, en la mayoría de los casos, con la obra de los autores, imponiendo, por ejemplo, títulos horrorosos, con el pretexto de «vender», cuando la realidad es que alejan al lector «real» (creo que esta diferencia que haces es muy buena ;), lo malo es que los editores se creen que son…).
    2: de forma automática, a no ser que te lo curres mucho, o ya tengas un caché reconocido, los editores te hacen firmar contratos en los que el autor pierde todo su control sobre la obra. es la rutina. te urgen, con plazos imposibles, y te distraen con cuestiones de poca monta pero muy absorbentes que impiden que te concentres en cuestiones importantes, como son sus derechos (y otros). potencian tu «mala conciencia» haciéndote creer que te hacen un inmenso favor… en fin que la relación que se establece es bastante indigna para el autor…y lo peor es que esto está tan arraigado en las mentes de los autores que la mayoría, sobre todo los noveles, lo aceptan sin rechistar…
    las preguntas son el comienzo ;). lo importante es que sean buenas 🙂

  19. Avatar de Hoteles Tarragona
    Hoteles Tarragona

    Lo peor de todo esto es que lo seguimos aguantando y cuando luchamos y no nos hacen caso nos da igual y claro, eso no puede ser!

  20. muy buen post, excelente informacion. saludos

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