Munuza

2. El Pelayo Astur (Barbaridades Patrias II)

Los árabes, al conquistar la Península Ibérica, no desmantelan la estructura de poder vigente sino que ejercen una forma habitual de tutelaje que consiste en asegurarse la lealtad de la clase dirigente y el pago de tributos. Esto lo consiguen en la mayoría de las ocasiones sin necesidad de recurrir al uso de la fuerza al asegurar, a cambio de impuestos razonables, los dominios de los nobles locales al tiempo que protegen la libertad de sus súbditos -incluidos los aspectos religiosos.

En este contexto es en el que podemos situar al gobernador Munuza en Gijón, comandando una pequeña guarnición encargada de asegurar el pago de tributos de la región.

Munuza, aventurero incansable y curtido por muchas batallas, conserva una inclinación especial por la música y un carácter claramente enamoradizo, como atestiguan sus siempre atractivas conquistas. Durante una visita al oriente Astur repara casualmente en la hermosa 

Adosinda

Adosinda, que canta en la ribera del río Sella, y se enamora perdidamente. Atestiguan viejos cantares que Adosinda le corresponde.

Muertos los padres de la hermosa, es su hermano Pelayo quien decide con quien esposarla y, en este caso, no consiente que la joven Adosinda se una al aventurero de piel tostada. Pero Munuza es terco y está enamorado. Hace uso de su posición y encarga a Pelayo, en calidad de noble local, la entrega de tributos a Córdoba. Pelayo no se puede negar y parte hacia la capital. El viaje dura meses. Munuza aprovecha su ausencia y se casa con Adosinda.

A su regreso, Pelayo monta en cólera y, joven, bárbaro, astur, trata de matarlos a ambos. Afortunadamente para la historia, apenas consigue atacar a la guardia de Munuza y debe huir para salvar la vida, logrando con increíble habilidad llegar a las montañas (los actuales Picos de Europa), donde finalmente se refugia.

Munuza y Adosinda vivirán su propio cuento rosa no apto para cardiacos. Mientras, el joven Pelayo logra convencer a los bárbaros asturianos de las montañas para que dejen de pagar impuestos al sinvergüenza de Munuza. Este, sintiéndose algo culpable y sin ganas en cualquier caso de batallar con el hermano de su mujer, hace la vista gorda.

Monje

Tres años después las noticias llegan a Córdoba; montañeses astures se niegan a pagar los correspondientes impuestos. El valí Anbasa teme que el ejemplo se extienda y, ante la negativa de Munuza de enfrentarse a Pelayo, decide enviar una expedición de castigo propia.

Esta expedición es comandada por un árabe, de nombre Alqama, y está compuesta tanto por musulmanes como por cristianos leales (lo que desluce un tanto el mito del levantamiento cristiano contra el dominador musulmán, supongo). En realidad, entre los miembros de la expedición de castigo encontramos no sólo a cristianos sino incluso a un obispo llamado Oppa, visigodo de pro, al que los fieles de Pelayo apresarán después de dar cuenta de todo el grupo en la cueva de Covadonga (la "Coba Dominica" que cuenta la crónica de Alfonso III).

Parece, pues, que la batalla de Covadonga no enfrenta a cristianos contra musulmanes, ni es tampoco una lucha de árabes contra visigodos. Se trata, en suma, de unos montañeses insurgentes que se enfrentan a una expedición que pretende castigarles por no haber pagado los impuestos que les correspondían. Y el hecho que origina toda esta historia es una bella muchacha cantando a la orilla de un río; un gobernador enamoradizo; un hermano celoso; unos montañeses con ganas de gresca…

Pero volviendo a la batalla, la derrota de Covadonga es de hecho tan terrible como inesperada y la huida del grupo liderado por Alqama se convierte en histeria cuando un desprendimiento sepulta a buena parte de los supervivientes. La historia llega a Gijón y Munuza y su guarnición, que ya estaban hasta el gorro de tanta lluvia, deciden abandonar las tierras de los astures.

Quieren algunos asegurar que Munuza fue muerto por hombres de Pelayo cuando intentaba huir. De estos hechos sin embargo no tenemos confirmación. Más aún, hay quien señala ciertas crónicas 

Pelayo

que describen a un tal Moun'za y a una joven de cabellos rojizos y tez de leche cerca del Guadalquivir. Y aún hay otros que aportan documentos que sugieren que el árabe y la bella se reconciliaron con Pelayo, y con la lluvia, y se quedaron a vivir en su recién formado reino.

En cualquier caso, y volviendo a la batalla: A pesar de no ser en absoluto consistente la identificación de la batalla de Covadonga con un enfrentamiento religioso entre cristianos y musulmanes, lo cierto es que Pelayo y sus astures inician una insurrección que consigue hacer desaparecer el dominio árabe de la región, dando comienzo a un reino que, trescientos años después, dominará buena parte de la Península Ibérica -lo que no es poco como mito histórico local.

Ahora bien, convertir al mítico Pelayo y a sus insurgentes en paladines del cristianismo frente al musulmán invasor no sólo es erróneo sino que constituye una más de nuestras barbaridades patrias.

————-

En fin, para desbaratar el mito de la Reconquista como supuesto enfrentamiento entre moros y cristianos necesitaría algo más de tiempo y espacio del que aconseja la prudencia motivo por el cual evito daros el coñazo y me voy a sobar.

Buenas noches.

chema nieto

fotografías recogidas de la web SIN consentimiento explícito

11 respuestas a “Munuza, Adosinda, Pelayo y la Batalla de Covadonga”

  1. Avatar de Álvaro M. Teón
    Álvaro M. Teón

    Por lo que yo sé, las crónicas de la batalla de Covadonga se escribieron unos 200 años después de suceder los hechos y visto lo dados que somos a la fantasía, a Alfonso III no de resultaría muy dificil empaquetar una bonita historia de pueblo victorioso unido en la reconquista contra el moro. Lo que quería Alfonso III era unir a toda aquella gente y lo que hizo para ello fue darles un mito en el que todos estaban incluidos.
    Eso es lo que pienso yo.
    Saludos

  2. Saludos Álvaro! Me alegro de encontrarte por aquí!
    Pues sí, completamente de acuerdo contigo. Sin embargo existen textos árabes (y malditas sean mi estampa, por no incluir referencias, y mi memoria, por no recordarlas!) en los que se menciona a Munuza y la penosa expedición de Alqama.
    En cualquier caso, que Alfonsete no inventó, sino que adornó hechos históricos para darles forma conveniente y, efectivamente, convertir en mito lo que fue una gresca. Vamos, que como buenos astures, tanto ahora como entonces, nos comemos una y contamos veinte!
    Saludos otra vez, y hasta pronto!

  3. Bueno, yo soy ovetense y no me como una y cuento veinte, más bien me como las que hagan falta y no cuento ninguna poque eso no me corresponde a mí en ningún caso. Pero lo verdaderamente cierto de esa historia es que sucedió hace mucho tiempo y como cada uno cuenta lo que quiere y contó lo que quiso nadie sabe a ciencia cierta lo que sucedió. Y tampoco debe importarnos demasiado porque hemos de mirar hacia adelante más que para atrás. Lo esencial es que España se independizó de los árabes.
    Yo como asturiano estoy muy orgulloso de serlo porque tengo claro quien soy, como es cada uno de mis nervios y cuál es mi raza, que no se escribe: se demuestra y se pone a prueba en la vida. Para eso estoy yo aquí, en el mundo.

  4. Gracias Darío,
    Tienes razón, es importante mirar hacia delante. Y lo que somos se demuestra, como sugieres, con nuestros actos. Es sorprendente, sin embargo, cómo el desconocimiento o la incomprensión de nuestra historia, de nuestros orígenes, de lo que nos constituye como pueblo y como individuos, puede afectar a nuestros pensamientos y a nuestros mismos actos.
    Es verdad que hay mucho que desconocemos de la historia, pero lo que sí sabemos es que Pelayo no inició una lucha de cristianos contra musulmanes, ni de hispanos contra árabes. Pelayo y sus astures se defendieron en Covadonga contra un ejército formado por árabes, bereberes, godos, hispanos, astures también, cristianos y musulmanes. Su victoria supuso el origen de un reino.
    Casi ochocientos años después de aquella batalla, casi ochocientos años después de una convivencia, en ocasiones ejemplar, de distintas religiones, razas y culturas en la península ibérica, se acabó prohibiendo profesar la religión musulamana y la hebrea y se expulsó del territorio a quienes no renegaron de su propia fe a favor de la fe cristiana. Sin embargo, no se expulsaron a “los árabes” ni (afortunadamente) se perdió la cultura árabe en España, que sigue formando parte de nuestro interesantísimo bagaje.
    Nosotros, astures, bárbaros, ‘babayos’, cantores, sabios, aguerridos, alegres, indomables, nosotros, seamos como seamos ahora, tenemos, en nuestros genes y en nuestra cultura, una pizca de árabes. Dicen los árabes que el hombre transforma en enemigo aquello que desconoce. Ojalá que el conocimiento y la comprensión de nuestra propia historia nos permita adquirir una visión más amplia e inclusiva de la familia humana a la que, también nosotros, pertenecemos.

  5. Pido disculpas a ambos por inmiscuirme…pero es que me he acordado de un libro de un excelente investigador israelí, Ron Barkai, titulado: «El enemigo en el espejo». El título ya dice mucho. Siento no tener tiempo, ni cabeza, para explayarme. El tema lo merece.

  6. Avatar de jose luis urializaur
    jose luis urializaur

    Efectivamente, Asturias también fue gobernada por los representantes de los califas árabes de oriente. Esto no conlleva deshonra alguna, al contrario, con toda seguridad asturias fue mejor y mas justamente gobernada por ellos que por los visigodos pues, ya se sabe, fue una buena parte de los propios visigodos la que llamó a los árabes para terminar con las injusticias y abusos que esa mala gobernación visigoda provocaba en toda la península -no es necesario recordar a Wamba, D. Rodrigo, el Obispo D. Julián, Etc.-
    En su especial modo de gobernación árabe -respeto y libertad al antiguo poder siempre que éste pactara sumisión al nuevo poder mahometano, recuerdese el famoso tratado de Teodomiro,tudmir, en murcia- nada puede extrañar que nuestro D. Pelayo también mostrara esa sumisión y colaboración con el nuevo poder -cosa que, por otra parte, historiográficamente está suficientemente acreditado-.
    Lo que posteriormente pudiera haber ocurrido con D. Pelayo es entrar ya en la nebulosa esfera de la leyenda y casi articulo de fe.
    Sin embargo, es muy inexacto presentar nuestros orígenes patrióticos asturianos como una lucha de cristianos contra musulmanes en un afán de «reconquistar» el antiguo reino visigodo -recuérdese que en los ejércitos árabes de aquella época, entre otros, también participaban en gran medida efectivos visigodos y cristianos-.

  7. Completamente de acuerdo, Jose Luis. Particularmente relevante es la necesidad de reencuadrar esa asunción generalizada que mencionas, que interpreta y simplifica la «reconquista» (y en particular la gesta astur) como una lucha de cristianos contra musulmanes.
    Gracias por el apunte, Luisa! «El enemigo en el espejo» de Barkai tiene una pinta realmente interesante!

  8. Evidentemente la historia que cuenta esta muy doluida, muy edulcorada, muy disimulada. Lean y muestren el OPRIGINAL, el texto originl, y toda la historia cae por absurda, mitica y caotica, anacronica, vaya. Y Eso le pasa toda cronica escrita en esa epoca.
    No sirven, no valen como cronica ni como referencia. Si se toman es por que NO HAY OTRA COSA a lo que echarle mano. Pero si se aceptan… por que no tambien los milagros y apariciones Marianas? Por que no todo? por que se filtran para hacerlas parecer veridicas -cuando no lo son-?
    Sin deseos propagandisticos, si desean saber algo sobre la veracidad o credibilidad de las cronicas visiten esta pagina: historia punto forogratis punto es , seccion CRONICAS
    La historia la ha estado escribiendo el poder, la historia del pueblo nadie.

  9. Gracias por el enlace, Ann.
    Aunque exageras tus críticas.
    No hay “un original” sobre este tema sino varios, y no solo cristianos (crónica Albeldense, crónica de Alfonso III), sino también musulmanes. Al conjugar estos textos, enmarcados en distintos tiempos y focos de “poder”, es factible encontrar coincidencias que habilitan una aproximación “razonable” a los hechos históricos a los que hacen referencia. Por ejemplo, historiadores como Isa ben Ahmad al-Razi, Ibn Hayyan, o el “fabulista” Akhbar al-Mahmua, entre otros, mencionan a un ejército liderado por musulmanes que batalla en el oriente de Asturias contra 300 rebeldes, seguidores del rey Pelayo (“Belay”), y describen cómo aquel ejército decide finalmente retirarse y dejar en paz a los insurgentes astures. El historiador al-Maqqari explica, “treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?”.
    Échale un vistazo a este enlace, un resumen muy bien documentado sobre la “gresca” de Covadonga, que incluye referencias a diversas crónicas: http://el.tesorodeoviedo.es/index.php?title=Batalla_de_Covadonga

  10. Me gustaría saber cuáles cantares son esos que atestiguan la correspondencia de Adosinda a los galanteos del Munuza. ¿alguien puede indicar dónde saber de ello?

  11. Olvida Chema Nieto, el autor del artículo que da pié a estos comentarios, en qué consistían los impuestos exigidos a los pueblos sometidos por los también bárbaros, provenientes de Siria, Arabia Saudí, Yemen y del Norte de Africa. Es bien sabido que cada año los soldados musulmanes, solteros, ladrones y violadores, visitaban todas las aldeas y pueblos robando la tercera o cuarta parte de los alimentos y raptando a todas las niñas que hubiesen tenido la primera menstruación. Sugiero al tal Chema Nieto, que llama bárbaros sólo a los asturianos, que si tiene hijas o hermanas pequeñas regale algunas a los actuales cortadores de cabezas e islamistas mercenarios que han invadido Siria e Irak, con las armas y salarios entregados por EEUU, Inglaterra, Francia, Israel, Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Arabes, Turquía, etc. Además en la mayoría de estos países citados llueve muy poco, lo cual es del gusto de Chema Nieto.

Replica a jose luis urializaur Cancelar la respuesta

Trending