Primabré, primera luna; primera nueva luna llena; primavera de una niña sin mi piel mas con este abrazo que abraza un vacío tierno, un espacio vivo, una distancia irreal; pasión arrebatadora y extraña que comparte este que debiera ser tu primer ciclo de luna. Luna y luces y voces lejanas, caricia de canciones quedas que sienten lo que presienten como si hubieran sido ya, recuerdo vivo de algo que quizá será.

Primabré también tras el año de la serpiente, el de la piel que muda, el de las mil y una pérdidas. Y ay, sí; han sido tantas y tan preciosas las pérdidas de este año que aún tarda en irse; dolorplacer con cada vivencia compartida y luego despedida. Dolorplacer también aquí, en esta despedida interminable que comparte apenas un sueño de ser.

Primabré, primera luna, primavera de una nueva vida, de aquella todavía diminuta; caballo de un nuevo año que guía y abre camino; mota de hielo en el cielo de este oso que aúlla, un poco demasiado grande, un poco demasiado torpe, un poco demasiado fuera de lugar; caricia de primer ciclo de vida, recordatorio de magia, sueño de niña que crece y de ogro velado que también sueña a este y al otro lado, cargado de silencio y de distancia, «dana» primordial, ejercicio místico, entrega que desgarra y que despierta y que enfría un fuego que ya late sin quemar.

Primabré, primavera, primera luna de niña que ha debido, seguro, nacer.

Abrazo de cumpleluna, pequeña.

Puedes comentar aquí

Trending