La hipnosis clínica es una herramienta útil, sencilla e inocua en manos de profesionales sanitarios
El refrendo clínico y de investigación es significativo y su valor está ampliamente documentado, tanto en ámbito médico -como adyuvante en el control del dolor, en sedoanalgesia en cirugía menor o en el control de secundarismos por quimioterápicos, entre otros- como en ámbito psicológico, en tanto que optimizador en terapias cognitivo-conductuales, por ejemplo.
La hipnosis es una herramienta psicológica, útil en distintos ámbitos, pero no es una terapia. Es lo mismo que referirnos a una “inyección” o a una “comunicación empática”; se trata de herramientas que pueden utilizarse en determinados ámbitos con una intención terapéutica, pero que por sí mismas no constituyen -ni pueden serlo- “terapias”. La terapia en estos casos sería el medicamento utilizado en una inyección determinada o el plan psicoterapéutico en que se inserta la comunicación empática. Plantear así la inclusión de la “comunicación empática” -o de las “inyecciones”- en un listado de “pseudoterapias” resultaría tan ridículo y extemporáneo como plantear la inclusión de la hipnosis clínica en un listado tal.
Afortunadamente, la actual campaña ministerial no pone en tela de juicio la hipnosis clínica. Ni siquiera ha planteado que la hipnosis sea una técnica que haya que revisar o evaluar en este sentido. No obstante, ayudando a generar confusión y no al contrario, sí cuestiona a la hipnosis ericksoniana y naturalista.
Plantear así que la hipnosis ericksoniana supone una pseudoterapia, como propone la campaña ministerial coNprueba, es un error de concepto. La hipnosis ericksoniana, como la hipnosis clínica, no es una terapia. La hipnosis ericksoniana es una herramienta clínica que en manos de profesionales sanitarios puede resultar de enorme utilidad en distintos contextos terapéuticos.
Más allá de la solicitud de exclusión de la hipnosis ericksoniana del listado de pseudoterapias de la actual campaña ministerial, por tratarse de una herramienta terapéutica útil en manos profesionales y no de una pretendida “terapia”, queremos incidir desde estas líneas en la necesidad de regulación de los mal llamados terapeutas y de quienes se arrogan capacidad de curar o tratar problemas médicos o psicológicos sin la formación necesaria en ámbito sanitario que avale sus pretensiones.
Chema Nieto Castañón
Psicólogo, Médico, Cofundador de la Sociedad Hipnológica Científica

Ver también:
Pseudociencias y política científica. Artículo de Miguel Marset, psiquiatra, director del Institut Clinique de Neurosciences (Génova, Suiza), miembro rector de la Sociedad Hipnológica Científica
Imágenes intratexto de Fajar P. Domingo





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